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lunes, 27 de mayo de 2013

El prestigioso diario español El Mundo privilegia “el año récord para la inversión extranjera en Argentina tras la expropiación a Repsol”.

 
Se equivocaron quienes pronosticaban una brusca salida de capitales extranjeros tras la expropiación de Repsol. La inversión extranjera directa (IED) en Argentina alcanzó en 2012 los 12.551 millones de dólares (unos 9.760 millones de euros), la cifra más alta en la última década, con un alza del 27% respecto al año anterior, que ya había sido un año muy bueno para la inversión.
Así lo expone el último informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), presentado ayer por la directora del organismo, Alicia Bárcena.

Los controles estatales han sido la clave para alcanzar esta cifra: el Gobierno argentino, al poner límites al giro de utilidades de las empresas multinacionales, ha conseguido impulsar la reinversión de los excedentes en el país austral. Otro elemento importante ha sido la disminución de los costes de incorporación de nueva maquinaria.

En toda la región latinoamericana, 2012 también dejó una cifra récord, pese al contexto internacional de reducción de flujos inversores: 173.361 millones de dólares, un 6,7% más que en 2011. La Cepal ve en estas cifras un síntoma del "buen momento que atraviesa la economía" en la región, y lo explica "por el sostenido crecimiento económico de la región, los altos precios de las materias primas y la elevada rentabilidad de inversiones asociadas a la explotación de recursos naturales".

Sin embargo, la Cepal también aprecia riesgos. En el informe, titulado La inversión extranjera directa en América latina y el Caribe, advierte de que la IED no se está enfocando a "la generación de nuevos sectores o a la creación de actividades de alto contenido tecnológico". Bárcena subrayó que la IED en la región ha reforzado "la especialización de las economías" en lugar de diversificar los esquemas productivos para, como recomienda este órgano consultivo de Naciones Unidas, promover un nuevo modelo productivo que genere más valor añadido y cree empleo cualificado.

En los últimos años, al calor de las subidas de las materias primas, los países de la región han incrementado el peso de las inversiones en el sector de recursos naturales, a costa de la participación de las manufacturas. A excepción de Brasil y México, la IED que entra en los países de la región tiene un peso muy limitado en el sector manufacturero. Ello es especialmente perceptible en Argentina, donde la lucrativa soja ocupa ya el 59% de la superficie cultivable en el país.


Repatriación de beneficios


Según la Cepal, gracias a esas subidas de precios de las commodities, las multinacionales han multiplicado por cinco sus utilidades en la última década. Se espera que se mantenga esa tendencia, y ello es preocupante porque las multinacionales en América Latina giran alrededor del 55% de sus ganancias a sus países de origen (unos 113.067 millones de dólares en 2011), frente al 45% que reinvierten. Esto, advierte la Cepal, tiende a neutralizar el efecto positivo de la IED sobre la balanza de pagos.

La falta de reinversión de las ganancias fue el principal argumento de Cristina Fernández de Kirchner cuando, hace poco más de un año, decidió expulsar del país a la multinacional española Repsol. La Casa Rosada decidió además limitar la repatriación de capitales de las empresas extranjeras; para la Cepal, esa medida ha alentado la reinversión de las ganancias en el mercado interno argentino, que alcanzó en 2012 los 7.984 millones de dólares (unos 6.200 millones de euros), más del doble que en 2011.

Sin embargo, los expertos de la Cepal consideran que el Gobierno debe dar un paso más, para conseguir orientar ese esfuerzo inversor en aquellas actividades que diversifican el tejido productivo, producen más valor añadido y generan más y mejor empleo.

El estudio de la Cepal ofrece un análisis de los efectos de la inversión sobre el empleo que puede ofrecer una hoja de ruta al Gobierno: así, por ejemplo, señala que, en el sector minero -en auge en Argentina y en toda la región, pese a las resistencias de buena parte de la sociedad-, un millón de dólares de inversión genera medio puesto de trabajo, mientras la misma inversión en bienes intensivos de ingeniería conlleva la creación de cuatro empleos altamente cualificados.



Fuente: El Mundo.

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